Ancestrales técnicas mapuche de teñido, hilado y tejido, preservados en la oralidad, son el principal capital de estas mujeres artesanas; las materias primas son esencialmente naturales y cada paso considera algunas reglas que ellas mismas se imponen para respetar sus tradiciones y lograr un producto de calidad.
Dentro del trabajo propio del campo, las textileras desarrollan su artesanía como una actividad complementaria, aportando recursos para la siempre esforzada economía familiar campesina.
En ese contexto, se realiza una artesanía que involucro la sabiduría del pueblo mapuche en su estrecha relación con la naturaleza y que considera matices de procedimiento y diseño de acuerdo a las zonas en que se realizó.
Preparación de la lana
Primer día
La lana obtenida de la esquilo de la oveja es lavada con el mayor cuidado, puesto que este proceso influye en la textura final del tejido. Este lavada se realiza extrayendo la suciedad, remojando con agua tibia y enjuagando con agua fría, con lo que se logra una lana de mayor suavidad.
En tanto, el secado es realizado preferente mente a la sombra, aunque gran parte del año es necesario recurrir al calor del fogón o lo cocina.
Segundo y tercer día
Uno vez seco, la lana en bruto se debe transformar a hebras. Para ello se utiliza el hilado, que consiste en estirar los capullos de lana transformándolos en madejas de hilo utilizando la rueca o el huso, instrumento que con destreza se hace girar para ir formando las hebras mientras pende de una mano que va dejando pasar la lana, que va enrollándose hasta conseguir los 400 gramos de un ovillo normal.
Antes de hilar puede utilizarse también el proceso de escarmenado, poro esparcir y estirar los capullos de lana, además de limpiar la lana de las mínimas suciedades adheridas.
Dependiendo de la textura necesaria para el tejido, puede utilizarse el torcido, que consiste en tomar dos hebras y enrollarlas para formar uno más gruesa y firme.
También está la posibilidad de hacer ovillos con colores mezclados. Para ello, lo artesana tiñe la lana en bruto, para luego hilarla alternando los colores.
Teñido
Cuarto día
Uno de los procesos más llamativos de la textilería es el teñido, donde destaca lo sabiduría de las artesanas y el conocimiento de su ambiente. Aquí la lana adopta un color proveniente de diversos elementos de su entorno -como raíces, cortezas, frutos o barro, además de condicionantes como el estado de esos elementos o el tiempo de hervor, lo que otorgo a cada color un carácter único en su tonalidad e intensidad.
Esto se realiza en agua hirviendo, donde se agregan los elementos y luego la lana. El color es fijado al hilo principalmente con sal, para finalmente volver a lavar.
Tejido
Quinto y sexto día
La artesanía textil mapuche se caracteriza por el uso del telar tradicional. Allí se comienza a urdir el telar, donde se disponen las hebras en forma paralela definiendo la gama de colores y proyectando el diseño final.
Una vez dispuesto el urdido, comienza el tejido, entrelazando las hebras dando forma a la pieza que finalmente es armada para obtener diferentes tipos de productos, cuyo mayor valor proviene de la dedicación y la sabiduría tradicional que se desarrolla en completa armonía con la naturaleza.



